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ecoagente


Estrellas en la Tierra...
Por Adriana Rodríguez
AMERICAN MILITARY ACADEMY, Guaynabo
Periodismo Escolar

    Antes que todo quisiera comenzar por explicar lo que es una bahía bioluminiscente, para que así, querido lector, pueda apreciar mejor mis experiencias.  Una bahía o laguna bioluminiscente es un cuerpo de agua que su entrada es pequeña y conectada al mar. Deben ser llanas, libres de contaminantes y con la presencia de manglares y salitrales. Son áreas en la cual habitan unos diminutos organismos, llamados dinoflagelados, que al detectar movimiento, en forma de defensa, emiten una luz.  Este mecanismo de protección es el que provoca el fenómeno que causa un sentimiento de asombro a todo aquel que lo mire. 


   Llegamos en autobús acompañados por el guía de la excursión. Al bajarnos un frío tropical nos arropó el cuerpo.  La noche era una calmada y oscura, en el silencio de ésta se podían escuchar a lo lejos los coquíes.  Minutos más tarde abordamos el barco llamado Luminosa II. Comenzamos nuestra diminuta travesía hacia el centro de la laguna y mientras nos adentrábamos podíamos ver cómo, gradualmente, casi por arte de magia, iba comenzando un espectáculo de luces.  Los sentidos se agudizan y un sentimiento de euforia recorre el cuerpo; sólo piensas en zambullirte en el agua y aprovechar el momento al máximo. Al llegar al centro de la laguna, el guía autoriza lanzarse al agua y así, uno por uno, todos lo hacen.

...gradualmente, casi por arte de magia, iba comenzando un espectáculo de luces.  Los sentidos se agudizan y un sentimiento de euforia recorre el cuerpo...

Te sientes tan pequeño dentro de toda esta inmensidad, y sigues flotando, reflexionando, pensando en cómo algo tan natural te puede hacer sentir tan… único.

   El agua está templada y tiene un sabor un poco salado. Cuando miras a tu alrededor lo que ves es un encendido de luces que mientras nadas te persiguen. Es algo fuera de este mundo, te sientes conectado al universo, como si éste y tú fuesen sólo uno. En un momento dado decides relajarte y como impulso cierras los ojos. Cuando los abres, con tu mirada dirigida hacia el firmamento, te das cuenta que no hay espacio ni para una estrellas más. Parecen estar todas al alcance de tus manos. Te sientes tan pequeño dentro de toda esta inmensidad, y sigues flotando, reflexionando, pensando en cómo algo tan natural te puede hacer sentir tan… único. Toda esta belleza en un mismo sitio es capaz de apretarte el pecho y hacer que derrames lágrimas, demasiada emoción para poderse contener. Pierdes la noción del tiempo y escuchas a lo lejos una voz que te regresa a la realidad, la del guía. Te subes  en el barco de nuevo y cuando te miras te ves llena de te estos resplandecientes organismos y un pedazo de ellos se impregna en ti para siempre.

Nota al lector:  Es una experiencia única que cada uno de nosotros se debiera tomar el tiempo de vivirla. Y más importante aún, deberíamos preocuparnos por conservar este pequeño regalo del cielo que se extravió en la tierra. Si buscamos la forma, siempre hay una manera de ayudar… ¿Estás dispuesto?

Comentarios


Santos Hernández Domingo, 29 de Agosto de 2010 Hay que fomentar estas experiencias únicas en nuestra niñez,pero,no menos importante,recodarle a los adultos que el mantenernos en contacto con la naturaleza y protejerla,es el vínculo directo a la sanidad humana.