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ecoagente


¿Está Puerto Rico listo para un Tsunami?
Por: Alejandra P. López
Bonneville School
Periodismo Escolar

    El mundo entero quedó perplejo ante el devastador tsunami que arropó la costa oeste de Sumatra, Indonesia. Fueron tantas las víctimas y tanta la destrucción que estuvieron años recuperándose.

    Los tsunamis son imposibles de prevenir pero podemos salvar nuestras vidas y las de nuestros seres queridos si conocemos las advertencias. Como ciudadanos tenemos la responsabilidad de estar educados. ¿Está Puerto Rico listo para un tsunami?

    El término “tsunami” viene de origen japonés y significa “puerto”(tsu) y “ola”(nami). Un tsunami es una serie de olas que son creadas cuando un gran volumen de un cuerpo de agua, como un océano, es rápidamente descargado. Un 90% de éstos se crean por sismos y lo restante por erupciones volcánicas, explotaciones debajo del agua, deslizamiento de tierra, impacto de meteoritos y otros movimientos de gran masa. Los efectos del tsunami pueden ser asoladores debido a la gran cantidad de agua y la energía envuelta.

    Las áreas costeras son las más afectadas por los maremotos tectónicos. Aunque un 90% de éstos son elaborados en el Pacífico, Puerto Rico está en constante alerta. Desde 1867, tres tsunamis han afectado a nuestras costas. Consecuentemente, se ha tratado  de establecer un Sistema de Alerta de Tsunamis para Puerto Rico y el Caribe. Hoy día contamos con la ayuda del Programa de Alerta y Mitigación de Tsunamis de la Universidad de Puerto Rico Recinto de Mayagüez (UPRM).

    Las olas normalmente tienen una medida de cresta a cresta de 100 metros y una altura de 2 metros. No obstante, en la remota parte del océano, un tsunami tiene 200 metros de distancia de cresta a cresta. Por ende, es difícil de detectar. Mientras el tsunami se acerca a la costa y las aguas se ponen menos densas, la ola es comprimida con otras olas. Aquí, su distancia se reduce y su altura crece de manera increíble, siendo ya visible. En tan solo pocos minutos, el tsunami crece a su máxima altura (30 a 100 pies).

    Para las personas que habitan en una isla o en áreas costeras, no existe una advertencia avanzada para un tsunami, sólo pocos minutos antes. Esto es porque como los sismos son la primera causa de tsunamis, si ocurre uno cerca de algún cuerpo de agua y en unas bajas profundidades, entonces el volumen de agua es bastante grande para crear uno. Ya que pocos minutos después se desarrolla el tsunami.

    Cuando un tsunami se está acercando a la costa, en vez de ver una cresta, el agua de la orilla decrece dramáticamente. Ésta es señal del ataque de un tsunami. Correr a una velocidad mayor que él, es casi imposible. Es recomendable dirigirse a terrenos altos o subir al techo de los edificios que tengan buenos refuerzos (20 metros sobre el nivel del mar). Debe quedarse aquí lo más posible que puede. Como un tsunami es una serie de olas, la segunda ola es más grande que la primera y llega de 15 a 60 minutos después. Se debe conocer con anticipación cuál es la ruta de escape más segura. En Mayagüez hay carteles en la playa que anuncian las zonas de tsunamis. Si está en una embarcación, hay que dirigirse mar adentro, donde haya una profundidad minima de 150 metros, y quedarse ahí. Al contrario, si se encuentra en tierra adentro, aléjese de los ríos y quebradas, debido a que aquí el tsunami puede crecer y llevarse todo lo que encuentre a su paso. Los tsunamis tienen un poder suficientemente enorme para mover rocas de varias toneladas, botes y otros tipos de escombros. Puede destruir edificios y lo peor, personas pueden salir heridas o muertas por la gran fuerza del agua. Las dos causas de muerte de un tsunami son el ahogo y la hipotermia.

    En las costas de Puerto Rico, censores de presión bajo la superficie están constantemente monitoreando la presión de aguas descargadas que pueden generar un tsunami. Estos están anclados a unas boyas DART y  las boyas DART comunican estos datos vía satélite a los laboratorios de la Administración Nacional del Océano y la Atmosfera (NOAA por sus siglas en inglés). Según el profesor de oceanografía de la UPRM, Aurelio Mercado, contamos con dos de estas boyas en el norte y en el sur. Si encuentra algo inusual, NOAA se comunica con el Programa de Alerta y Mitigación de Tsunamis de la Universidad de Puerto Rico de Mayagüez. Sin embargo, si ocurriera algo inusual en el Pacífico, el Sistema de Alerta de Tsunami en el Pacífico, localizado en Honolulu, lo sabrá. Es por la magnitud y por otras informaciones que una advertencia de tsunami puede ser ejecutada.

    Aunque hay poca garantía de seguridad durante un tsunami, se pueden tomar las medidas necesarias para autoprotegerse y proteger a familiares. La preparación para un desastre disminuye grandemente el miedo, la ansiedad y las pérdidas. Después de haber pasado el tsunami, es importante evitar las áreas inundadas y dañadas hasta que la autoridad indique que es seguro. Pero primordialmente, se debe ayudar a las personas afectadas.

    En el libro de los Salmos 89:9, Dios dice que: Él tiene el dominio sobre la braveza del mar, que cuando se levantan las olas, el las sosiega. En otras palabras, Él le puso su estatuto al mar. Es por eso que no considero un tsunami una sábana de terror.

    Aunque vivimos en una isla diminuta en tamaño, esto no impide el hecho de que estamos grandemente bendecidos. En estos últimos años, no hemos presenciado desastres naturales como los que las islas vecinas han sido afectadas. Nuestra gran amenaza son los huracanes y ya hace más de diez años, después del huracán George en el 1998, no hemos sido gravemente afectados por uno. Nuestros meteorólogos están en constante alerta de cualquier desastre natural, ya que en Puerto Rico existen los medios necesarios para la advertencia de éstos.